El Hotel Palacio, “joya” de la arquitectura patrimonial del municipio de Majagua, padece las consecuencias de una prolongada imprevisión

“(…) Hotel Palacio de Oscar y Alfredo Tallet, frente al paradero. Recientemente reformado con los últimos adelantos de los de la capital, ofrece al público servicio excelente, habitaciones ventiladas e higiénicas, reputado maestro culinario. Activa dependencia. Precios metódicos. Magníficos baños, café puro y fresco a toda hora, carta a la orden.” (1) A solo siete años de su inauguración, así describe las ofertas de dicho inmueble el periódico local Eco de Majagua, del 28 de junio de 1919.

Era de esperar, entre tantos buenos augurios, que este espacio de afluencia de comerciantes, hacendados, tripulaciones de trenes, camioneros… acogiera bataholas y banquetes, propios de la prosperidad económica de la calle Comercio, esquina a Avenida Cuba (actualmente calle Antonio Maceo, esquina a Paseo Martí).

Funciona como hotel hasta 1959, año en que las familias que habían transformado las habitaciones en viviendas desde antes de ser intervenido, permanecen en el inmueble e incrementan la carga de uso para la que se diseñó el edificio.

Entre ellas estuvo la de Víctor Valladares Pino (2), sobrino del último arrendatario del inmueble (Manuel Pino), la que se traslada el 8 de marzo de 1984 hacia apartamentos, bajo peligro de derrumbe y con la esperanza de que sería restaurado. Treinta años después Tania Valladares Vidal, hija de Víctor, evita mirar esa esquina donde nació y creció.

NI TAN ACCIDENTAL…

En 1982, dos años antes de ser deshabitado el hotel, Majagua fue sede del acto provincial por el 26 de Julio, sin embargo, todos los esfuerzos y recursos se concentraron en la construcción de obras sociales.

La inercia fue apoderándose del lugar y ya el 17 de junio de 1987, en el Inventario Nacional de Construcciones y Sitios, No. Registro 08-07-01-07-0001, realizado por especialistas del Departamento de Monumentos de la Dirección Provincial de Patrimonio Cultural, es valorado en estado Malo, destaca su valor arquitectónico, exhibe como propietario al Poder Popular, y alega modificaciones en las puertas de los bajos, nuevas divisiones en los interiores, filtraciones en el techo y gradual deterioro general. En ese entonces se emplea la planta baja para almacenes de Gastronomía y mercado paralelo (provisional), el resto estaba desocupado.

“Todo pudo evitarse —declara Carlos Alberto Rafael Marrero, director de Cultura en Majagua desde 1987 hasta 1999— si se hubieran aprovechado las posibilidades económicas de principios de la década de los ‘80. En aquel tiempo se creó todo un proyecto con los planos del hotel, valoraciones de arquitectos y posibles usos, y todo quedó en manos del Poder Popular. Nadie explicó nunca cómo se perdieron las mayores y mejores oportunidades de rescatarlo.”

“Salvar el hotel fue un acuerdo del Comité Ejecutivo (hoy Consejo de la Administración) y un planteamiento de los electores, hasta estuvo en el Plan de inversiones y mantenimientos, sin embargo, nunca se llegó a aprobar el financiamiento por el Gobierno provincial. Pudimos haber empezado con el presupuesto que teníamos, pero todo venía asignado directamente para los diferentes organismos y entidades”, dice Raúl Torres, presidente de la Asamblea municipal del Poder Popular entre 1981 y 1987.

Otros, como el historiador e investigador avileño José Martín Suárez Álvarez, indican que “la Comisión Municipal de Monumentos debió haberlo defendido —en el momento oportuno— como Monumento Local, en correspondencia con su valor histórico-arquitectónico y así, por lo menos, protegerlo”. No obstante, “desde hace algunos años, y consta señalado por la visita de la Dirección Provincial de Patrimonio Cultural al municipio el 21 de marzo de 2017, no funciona dicha Comisión ni existe, además, especialista de Monumento en la comunidad”, expone Félix Jorge Guerrero Vega, historiador majagüense.

Norma Rojas García, quien ahora disfruta de su jubilación, tras desempeñarse como directora de Patrimonio Cultural en la provincia durante 28 años, afirma que “sí estuvo varias veces entre las propuestas a Monumento Local dentro de un gran listado a nivel provincial, que fue enviado a la Comisión Nacional con los requeridos expedientes hechos por el Museo de Majagua, pero esta nunca lo subscribió”. Aclara, al mismo tiempo, que a la joven provincia de Ciego de Ávila le costaba mucho trabajo que en esas instancias le aprobaran alguna de sus propuestas.

De haber sido declarado Monumento Local, se le hubiese ofrecido mayor valor en todos los niveles y posibilitado los necesarios planes de inventario, estudio, conservación y restauración del inmueble, pues el Patrimonio Cultural cubano ampara todo centro histórico urbano, construcción o sitio que merezca ser conservado por su significación cultural, histórica o social, como establecen la Ley 2, del 4 de agosto de 1977, Ley de los Monumentos Nacionales y Locales y el Decreto 55 o Reglamento para la ejecución de la Ley de Monumentos Nacionales y Locales, de 1979.

Al preguntar si constituye un pronunciamiento histórico la recuperación del Palacio, Isabel Álvarez Soto, delegada en el onceno mandato de la circunscripción cuatro, donde está enclavado el hotel, manifiesta que “cuando aquello no hubo planteamientos de los electores en cuanto a la recuperación del edificio, tal vez porque nunca se le dio esperanza de vida”.

Además, en los últimos dos procesos de rendición de cuenta solo tres planteamientos han surgido, relacionados con la clausura del Palacio, las indisciplinas sociales y la higienización, no con la recuperación de esa “joya” del patrimonio local, única de su magnitud en el municipio.

Fuera de reuniones de circunscripción el tema alcanza otro vistazo. Abel Álvarez Bello y Edelma Quiñonez Soto, matrimonio con 38 años vividos al lado del inmueble; Silvia Peláez Casañola, Ramón Carrazana Argüelles y los octogenarios Mario Pérez García y Justo Luis Cifré coinciden en que es triste ver que solo queden esas jorobadas columnas, débiles paredes de ladrillos y fuertes vigas de ácana. Lo que una vez dio elegancia a Majagua, hoy le da mal aspecto, pues funciona como baño público, salón de “reuniones” nocturnas, refugio, hasta como vertedero.

“Allí se pierde parte del patrimonio, que pudo haber sido salvado poco a poco. La devaluación cultural y decadencia material fue resultado de un sostenido error que no supo atajarse a tiempo”, sentenció Nidia Albesún Ruiz, jubilada y analista del trabajo cultural de la Dirección Municipal de Cultura desde 1991 y hasta 2003.

…NI TAN INEVITABLE

“En los últimos 10 años no se ha manejado el tema de inversiones ni mantenimiento del hotel Palacio”, manifiesta Liduvina Soto Torres, secretaria del Consejo de la Administración. El presidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular, Ernesto Linares Ojeda, ahorró el trabajo de revisar el archivo, al reafirmar que “tampoco estuvo durante los últimos 30”.

Cuánto tiempo perdido antes y después de la fase más aguda del período especial. Hoy, es prácticamente imposible recuperar el inmueble, con un presupuesto para reparaciones y mantenimiento que fluctúa y se reduce poco a poco, hasta llegar en el último lustro a asemejarse al actual, de un millón 668 200.00 pesos, para 12 sectores del municipio. Pensemos en que la reconstrucción de sus 15 habitaciones, según estimaciones de ingenieros civiles y arquitectos locales, hace 13 años costaba entre los 836 000.00 y un millón 672 000.00 pesos sin mobiliario, pues con mobiliario se encontraba entre un millón 170 400.00 y dos millones 340 000.00.

Desde luego, una década atrás se podía utilizar buena parte de su estructura, y los trabajos se debían dirigir a la construcción y reconstrucción de interiores, así como a dar mantenimiento a su fachada y exteriores. En las condiciones actuales, se necesita mucho más.

Estudios de Colaboración para el Desarrollo, realizados en 2004, estimaban que en 20 meses se podía restaurar el local, con el aporte territorial de 260 678. 32 CUP y externo de 55 524.54 CUC. No obstante, toda proposición que dependa de capital foráneo de inversión muere en el intento, pues hábitat, urbanismo y Turismo no son compatibles en territorio majagüense.

Además, la cabecera municipal majagüense poseía en ese mismo año un total de 114 209 viviendas, de las cuales 47 644 se encontraban en regular y mal estado, lo que representaba un 42 por ciento. Sin dudas, recuperarlo significa(ba), entre otras cosas, respetar el entorno urbano, crear fuentes de empleo, apoyar el crítico fondo habitacional y estimular, quizás, el Turismo como nuevo renglón económico.

También, entre los años 1996-1997 se elabora una propuesta por la Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción de Cuba en Ciego de Ávila, basada en toda la historia del lugar. “Los ingenieros civiles hicimos una desafectación técnica para que el costo fuera el menor posible y se aprovechara del hotel todo lo que se pudiera. Esto fue cuando se habló de que unos españoles iban a financiar el proyecto, cobramos nuestro trabajo, pero se quedó allí”, añade Rebeca León Rodríguez, arquitecta de la comunidad.

Ante varios intenciones no concretadas, se veía venir que para 2011 la Oficina Provincial de Monumentos y Sitios Históricos realizara un dictamen técnico-constructivo, en el que expone que el edificio presentaba un estado crítico, cuyos derrumbes parciales habían provocado afectaciones a casas aledañas, como es el caso de la vivienda de Georgina Figueredo Merinilla y Marcelino Vidal Suárez Mantilla, matrimonio que desde hace más de 20 años ha compartido una pared en común con el Palacio, sobre la cual, ese año, cayó una de las escaleras laterales del hotel y descompuso la cocina.

“Los muros de ladrillos colocados a citarón, en la mayoría, se observa pérdida del revestimiento y desplomes producidos al colapsar la cubierta. La ausencia de otro tipo de cierre como los cerramentos o columnas intermedias provoca que la estabilidad de los muros se vea seriamente comprometida. La cubierta de tablazón de madera y tejas de barro prácticamente no existe, pues la acción inclemente del tiempo, unido a la falta de mantenimiento sistemático y la acción depredadora del hombre ha posibilitado que actualmente se encuentre en derrumbe casi total.

“Se han de adoptar medidas de emergencia que garanticen mantener el edificio en pie al menos por cinco años, hasta tanto se puedan destinar recursos materiales y financieros necesarios para su recuperación. Estas acciones podrán realizarse manejando variantes en dependencia de la disponibilidad de estos, se admite por la Oficina de Monumentos, Sitios y Centro Históricos renunciar al segundo nivel, dado su estado y pocas posibilidades de rescate, manteniendo solo el primero en el que prevalezca un uso adecuado”, explica el documento.

Ni se cumple el uso adecuado ni las recomendaciones expuestas en el dictamen de la Oficina de Monumentos hace seis años: cerrar toda el área aledaña al edificio con malla peerles u otra solución que impida el acceso hacia el inmueble y ejecutar con la mayor brevedad el desmonte de los muros que presenten peligro de derrumbe por su altura y falta de cierre, disminuyendo sus dimensiones y fundiendo cerramentos que impidan su caída.

“El Gobierno del municipio —indica Linares Ojeda— aprovecha entonces el Ejercicio Meteoro 2015, para demoler la segunda planta, higienizar el local y realizar una intervención de manera urgente que aligerara la estructura y evitara daños a las viviendas colindantes y transeúntes, pero “para continuar requerimos de recursos de los que el municipio no dispone. La pretensión para un futuro es rescatar la primera planta para hacer algo útil como un mercado para cuentapropistas o red de tiendas.”

Solo queda que le sumen más restas. No cuenta el amasijo de vigas, muros y columnas en ruinas con un presupuesto local que respalde cualquier iniciativa. Aunque, “ese apoyo puede estar dado por el aporte del uno por ciento de las empresas al desarrollo local, el que es ínfimo”, según considera Linares Ojeda. De 427 300.00 pesos recaudados en lo que va de año se han empleado 174 400.00 en la creación de un baño público, un nuevo centro recreativo, la reparación de consultorios y la asistencia social”, agrega.

Entre suspiro y miradas afligidas, majagüenses como Rebeca León Rodríguez, desean ver el hotel Palacio como en sus inicios, alega que hoy, pese a que varios elementos de la estructura han fallado, reconstruirlo es posible. Para ello habría que buscar las fuentes de financiamiento externo, la compatibilidad de la nueva propuesta con el edificio y la intervención especializada desde la concepción de los viejos y nuevos proyectos.

El eclecticismo se convirtió en cataclismo. El paulatino deterioro físico, debido a la falta de presupuesto para inversiones y mantenimiento, la inexperiencia local en las soluciones constructivas de este tipo y el insuficiente significado cultural otorgado durante más de 30 años, incluso, por los pobladores del lugar, provocó la pérdida de un inmueble de confluencia histórico-cultural-económica admirable. La recuperación de los valores históricos, ambientales y arquitectónicos del hotel Palacio conlleva(ba) respetar, especialmente, el sitio histórico urbano de Majagua, y evitar este (in)esperado entre luces.

Por José Alemán Mesa (cuando era estudiante de Periodismo), con fotos del autor y cortesía del Museo Municipal de Majagua.

Publicado en sitio web de Invasor: 06 Julio 2017

1 Martínez Ortega, R. (2001). Hotel Palacio, una joya de la arquitectura majagüense. Imago, revista Diocesana de Ciego de Ávila, publicación trimestral, Año 6 No.3, julio-septiembre de 2001, pp.25.

2 Idem, pp.26.