No hay que ser epidemiólogo, modelador matemático, geógrafo u otro especialista, para leer los números desde el 11 de marzo a la fecha. Solo basta con no perderle ni pie ni pisada al SARS-Cov-2.

Si bien el comportamiento de la pandemia en Cuba muestra una tendencia a un control de la enfermedad, la COVID-19, con el concurso de las irresponsabilidades ciudadanas, vuelve a alcanzar cifras pre-ocupantes.

Prefiero creer en lo que Armando H Seuc, Dr.C. Matemáticas de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, explicó a Cubadebate:

“No es para confiarnos, pero cuando un país continúa bajando la curva de esta manera es muy difícil que se revierta la tendencia. Habría que desmontar todas las medidas tomadas para que se nos fuera de las manos, de ahí la importancia de mantener hasta el final el cumplimiento de las orientaciones del Gobierno”.  

Para el propio especialista, tener entre 10 y 20 casos diarios, aunque no lo queramos, es un comportamiento que pudiéramos decir habitual. Sin embargo, el 38 al cierre de este 31 de mayo abrió miles de bocas a lo largo y ancho de la Isla, por más que 37 se concentraran en La Habana.

Cuando aparecieron los tres primeros casos el 11 de marzo, el llamado era el mismo que hoy, mañana, pasado mañana, de julio, de noviembre, cuando, según los expertos, si se mantiene la endemia, debe ocurrir el primer rebrote.

Repetimos y repetimos: a partir de este momento se impone un mayor control de la enfermedad, un seguimiento más preciso de cada caso detectado y un riguroso cumplimiento de las medidas de aislamiento, teniendo en cuenta las características de cada lugar.

¿Y qué? Vuelve el equipo de epidemiólogos, modeladores matemáticos, geógrafos y otros tantos especialistas a enfrentarse a un evento de trasmisión en una tienda, La Época, que recorre varios territorios de la capital. Las indisciplinas “modifican” entonces cualquier pronóstico.

Otros nuevos eventos infecciosos tuvieron lugar en el Laboratorio AICA (productor de medicamentos) y en la Empresa Nacional de Transporte del Ministerio del Comercio Interior. Como consecuencia varios municipios han sido impactados.

¿Con estos “truenos” se podrá alcanzar el desescalamiento de las medidas de aislamiento?

Exponía Cubadebate que los modelos matemáticos indican que La Habana es el epicentro de la COVID-19 en la Isla, y todo parece indicar que será “la cola de la pandemia”, de camino a su control, lo cual demuestra que la capital define el éxito de la batalla para poner freno a la enfermedad.

¿Será que lo sucedido en estos días demuestra la capacidad receptiva de los habaneros, si en ellos se definen las ansiadas sonrisas de un país? Y no creo que lo que sucede en La Habana es algo habitual a lo que acontece en otras epidemias al tener la condición de ciudad capital, pues esas cifras pueden darse solo por una posición irresponsable.

Según la proyección, el día 80 (30 de mayo) el país entró en endemia. Esperemos que La Habana, como mismo sorprende con las malas noticias, cuales cubos de agua fría a los pronósticos, reporte activos hasta los 120 días (10 de julio).

Como expresara el viceprimer ministro y Ministro de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández, la primera etapa de recuperación está conformada por tres fases, en las que, poco a poco, se abrirán servicios y actividades en la Isla, garantizando el distanciamiento físico entre las personas y otras medidas para mantener la enfermedad bajo control.

Se saben de sobra las premisas del actuar de cada ciudadano, pero estas dependerán de los números y estos, a su vez, obedecen a nuestros actos.  

José Alemán Mesa

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